ISIS delenda est

Juan Francisco Lobo

Juan Francisco Lobo

Academic Coordinator at MOOC Chile
Lawyer, Universidad de Chile. Professor, Legal Theory, Universidad Diego Portales. Professor, International Criminal Law, Universidad Adolfo Ibáñez.
Juan Francisco Lobo

Latest posts by Juan Francisco Lobo (see all)

    La noticia de un nuevo ataque terrorista perpetrado por ISIS en suelo europeo en el transcurso de unos años confirma para Europa lo que para otras regiones del mundo ya se vive como realidad hace mucho tiempo: Los grupos armados dispuestos a recurrir a tácticas terroristas son una amenaza real y persistente para la seguridad internacional.

    El historiador Plutarco relata que Catón el Viejo, luego de una vida al servicio de la República Romana, concluía sus días advirtiendo a los senadores romanos de la persistente amenaza de Cartago. Si bien ésta había sido derrotada en la Segunda Guerra Púnica, la prosperidad económica alcanzada en décadas siguientes por Cartago era motivo de profunda preocupación para Catón, quien procuraba concluir todas sus intervenciones ante el Senado con la arenga “Por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida” (“Ceterum censeo Carthaginem esse delendam”, o “Carthago delenda est”). Finalmente, a instancias de Catón Roma cobró conciencia del riesgo que se cernía en ultramar y venció a Cartago definitivamente en la Tercera Guerra Púnica.

    La historia de Catón nos enseña dos lecciones importantes cuando se trata de lidiar con un enemigo recalcitrante. En primer lugar, allí donde existan comunidades humanas habrá potencial para el conflicto interno o externo, por lo que simplemente desear que los problemas se esfumen o que la beligerancia se apacigüe es ingenuo e irresponsable. Como sentenció Maquiavelo en El Príncipe, “aquél que retarda el conflicto lo hace en su propio perjuicio”.

    Pero, en segundo lugar, la respuesta radical de los romanos al problema de Cartago, consistente en aniquilar a su población, salar la tierra y en definitiva no dejar “piedra sobre piedra” no es adecuada para hacer frente a la amenaza de grupos terroristas en el siglo XXI. Principios asentados en el derecho internacional desde hace más de medio siglo, incluyendo del respeto por la dignidad humana, por los derechos humanos, por las leyes y usos de la guerra y por la auto-determinación de los pueblos, afortunadamente impiden volver a aplicar aquella fórmula drástica.

    Sin embargo, todo lo anterior no quiere decir que no se pueda recurrir al uso de la fuerza para hacer frente a grupos terroristas, en ejercicio del derecho a la legítima defensa de los Estados. Las puertas del templo de Jano – dios romano del comienzo y el final de la guerra – que los europeos decidieron cerrar hace 70 años atrás, por cierto al abrigo de la seguridad proporcionada por Estados Unidos, parecen haber sido reabiertas abruptamente por los ataques de ISIS.

    Una vez que los países europeos comprendan que no pueden continuar reaccionando únicamente de manera policial con “cacerías humanas” frente a estos ataques, y comiencen a considerar la alternativa militar, deberán observar los acendrados requisitos de la tradición de la Guerra Justa, incluyendo justa causa, necesidad, legítima autoridad, recta intención y proporcionalidad entre costos y beneficios. Esto implica, en parte, procurar no generar un futuro nuevo conflicto, estando dispuestos a ejercer de manera responsable lo que se conoce como jus post bellum. En parte también significa que tanto los países europeos como Estados Unidos deberán concitar el apoyo de otras importantes potencias para hacer la guerra a ISIS, de modo que sus costos no sean superiores a sus beneficios. En este sentido, el concurso del renovado poderío de Rusia en esta empresa colectiva resulta fundamental.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    *
    *
    Website