El Soborno: La práctica más característica de corrupción

José Zalaquett

José Zalaquett

Head of the Project at MOOC Chile
Lawyer, Universidad de Chile. Doctor Honoris Causa, by the Universities of Notre Dame and City University of New York.
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El 31 de agosto hemos lanzado un nuevo curso MOOC, esta vez sobre transparencia y anticorrupción.

El soborno es la forma de corrupción que mayormente se asocia con este flagelo. De hecho, si se trata de escoger un logotipo para graficar la corrupción, muchos pensarían en una mano pasando a otra, por debajo de la mesa, un sobre con dinero, o en alguna variación de esa imagen.

La Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción de 2003, define el soborno como

“La promesa, el ofrecimiento o la concesión a un funcionario público, en forma directa o indirecta, de un beneficio indebido que redunde en su propio provecho o en el de otra persona o entidad con el fin de que dicho funcionario actúe o se abstenga de actuar en el cumplimiento de sus funciones oficiales”.

La corrupción no sólo consiste en una traición de la confianza depositada en un funcionario público, quien debe actuar con miras al interés general, sino también en la transgresión de tal confianza por parte de agentes fiduciarios privados que representan los intereses de un gran colectivo de personas.

El soborno presupone la participación de al menos dos personas: un agente fiduciario (el sobornado) y un actor privado que ofrece el beneficio indebido.

El soborno se vincula con el enriquecimiento ilícito, esto es, un aumento significativo del patrimonio del agente fiduciario que no pueda ser explicado razonablemente. De hecho, gran parte de las fortunas que han hecho algunos agentes fiduciarios corruptos se ha amasado a base de la recepción de beneficios indebidos.

El soborno suele también ser componente de algunos actos específicos de corrupción, como el tráfico de influencias y la negociación incompatible; asimismo, está presente en la captura del Estado por parte de intereses económicos o de otro tipo, principalmente a través del financiamiento irregular de la política.

El soborno puede ser internacional. Un ejemplo claro es el de contratistas de países avanzados, quienes sobornan a altos funcionarios públicos de un país recipiente de un préstamo internacional para obtener un lucrativo contrato.

Hasta 1997, esta perversa práctica era común. Incluso algunos países industrializados permitían a las empresas descontar como gasto el soborno pagado en el extranjero. Ese año se aprobó la convención de la OECD contra el soborno internacional. Esta medida fue seguida de regulaciones internas en el Banco Mundial (que hasta poco antes consideraba la corrupción como un problema “político”) y de legislaciones en distintos países. Paralelamente, la organización no gubernamental Transparencia Internacional comenzó a elaborar un Índice de Pagadores de Soborno.

En la lucha contra la corrupción, la transparencia es una herramienta particularmente efectiva en el caso de soborno, pues tal práctica ocurre invariablemente en las sombras.

No por ser bien conocido es menos cierto el dicho de que la mejor policía es el alumbrado público y el más eficaz desinfectante es la luz solar.

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