El Contraste entre el Estado Islámico e Irlanda

José Zalaquett

José Zalaquett

Head of the Project at MOOC Chile
Lawyer, Universidad de Chile. Doctor Honoris Causa, by the Universities of Notre Dame and City University of New York.
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Las noticias del cable de los días recientes, resaltan, una vez más, el crudo contraste entre las preocupaciones de Occidente sobre derechos humanos y la frustración del mundo árabe cuya manifestación más extrema es el terrorismo que practica el llamado Estado Islámico en su política expansionista.

En efecto, nos dicen las noticias que la organización islámica ha llegado a controlar buena parte de Siria. Más aún, se rumorea que en su celo anti femenino habría amenazado a las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Chile, Michelle Bachelet.

Frente al peligro que representa esta organización, se plantean dos problemas principales: El primero de ellos es de carácter teórico. Consiste en decidir si la amenaza del Estado islámico es tal que justificaría una excepción a reglas imperativas del derecho internacional para combatirla. En este sentido, existen dos contribuciones teóricas. La primera es la teoría de la “suprema emergencia” de Michael Walzer, que consistiría en un peligro inminente para la subsistencia de la civilización, como la concebimos; se trataría, por tanto, de un riesgo mayor aún que el que entraña una guerra ‘tradicional’. El segundo aporte teórico es la noción de “derecho penal del enemigo”, de la que es autor el académico alemán Günter Jakobs. Según este concepto, las garantías procesales y constitucionales tienen sentido tratándose de delincuentes ‘normales’. Las personas que intentan destruir el sistema jurídico-político, tendrían menos derechos, pues es necesario defender el orden existente.

El segundo problema para enfrentar al Estado Islámico es de naturaleza política. Combatirlo directamente acarrea costos de vidas y de recursos económicos que los países occidentales comúnmente no están dispuestos a soportar.

Entretanto, en Irlanda un plebiscito sobre la idea del matrimonio homosexual ha recibido una respuesta positiva de la mayoría de los votantes. Se trata de un tema arduamente debatido en muchos países de Occidente y que representa la frontera actual del avance del movimiento histórico de lucha contra la discriminación. A lo largo de los siglos las bases para un trato diferente arbitrario con respecto a ciertas categorías de personas, han sido principalmente tres: raza, religión y sexo. Respecto a la última de estas causales, tradicionalmente se había entendido como la diferencia entre hombre y mujer. Ahora bien, el movimiento pro derechos de la mujer ha hecho considerables avances en el mundo occidental, aunque la tarea está todavía inacabada. Sin embargo, desde hace algunas décadas se entiende que las normas internacionales que prohíben la discriminación por sexo, incluyen también el trato diferente arbitrario en razón de la preferencia u orientación sexual. Este reconocimiento ha corrido a parejas con los esfuerzos por superar los estereotipos anti homosexuales y que han logrado, al menos en Occidente, significativos progresos. En efecto, pareciera que el reconocimiento del matrimonio homosexual fuese inevitable, por lo menos en Occidente, en el curso de los años venideros.

El contraste con el mundo islámico y su manifestación precedente más extrema, el Estado Islámico, no podría ser más agudo. La superación de esta diferencia abismal entre distintas concepciones culturales será la principal tarea de la presente generación y las que sigan.

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